Ya no quiero ser mamá multitask



Los últimos meses he estado muy reflexiva sobre cómo quiero llevar mi vida y qué decisiones y acciones tengo que tomar en función de ello. He llegado a una conclusión (que les explico casi al final), pero todavía falta llegar a más resoluciones; es mucho para pensar, ¡y no tengo el tiempo suficiente! Justamente esto es algo de lo que ya me siento cansada. Últimamente he tenido bajones de energía repentinos y se mueve todo dentro de mi cabeza. ¿Les ha pasado?

El final del 2017 marcó la pauta para victorias importantes: la principal es que se fue desvaneciendo la depresión que anduve cargando por años y de la que no me había dado cuenta; reinicié mi vida profesional (como empleada y emprendedora) y con ello, volví a empoderarme en la cuestión económica, que me brindó aún más independencia y autonomía; reinicié también mi estilo de vida saludable con mis clases de pilates y mi asesoramiento nutricional… en fin, sé que de ese tiempo a la fecha tomé decisiones positivas para mí, y eso me encanta.

Con todo y eso, a partir de septiembre, más o menos, noté un cambio de ánimo y de energía. Carajo, pensé, tan bien que estaba todo. Al cabo de quince días después de iniciado el mes, troné. Sentí mucha frustración porque no lograba identificar qué maldita pieza en el rompecabezas se había ido de vacaciones sin avisarme. Lo único que tenía claro era que quería irme con mi familia a un lugar tranquilo, y así lo hicimos. Ahí, en contacto con la naturaleza, con el fuego de las fogatas nocturnas, mientras contemplaba las montañas por la mañana, me di cuenta de que estaba cansada. Pero cansada en todos los sentidos: físicamente, emocional, mental.

Inmediatamente después y casi por instinto me puse a hacer una lista de las actividades que tenía en ese momento: trabajo de oficina, mi otro trabajo como emprendedora haciendo consultoría de imagen, el blog, clases de inglés, maestría, Mamás Standuperas, hijos, marido, ¿vida social?, ¡uf! Corría todo el día. No me gustó esta dinámica. Porque pasaban días enteros en los que no veía a mis hijos, y entonces pensé, se supone que la razón por la que tengo un trabajo de medio tiempo es justamente porque no estoy dispuesta a sacrificar los momentos con mis hijos, ¿entonces qué carajos estoy haciendo partiéndome en 20 diariamente para terminar agotada y fastidiada?

Aunque aún tengo muchas preguntas sin responder, hoy, a un mes de que termine el 2018, por fin conseguí llegar a una resolución importante: ya no quiero ser una mamá multitask. Al menos, no por ahora. Esta vez he entendido con verdadera profundidad el significado de la frase “para todo hay tiempo”. Quiero llevármela leve, no quiero correr, no quiero andar de prisa. Quiero ir a trabajar, salir a las 2 de la tarde, pasar a recoger a mis hijos, llegar a casa a comer, jugar con ellos, salir al jardín a convivir con nuestros perros, bañarlos, ponerles su pijama, esperar a que llegue mi marido del trabajo, calentarle su comida, acompañarlo a comer, preguntarle cómo le fue, y no tener que preocuparme por nada más hasta el día siguiente. Puede sonar mediocre para algunas, pero lo que me da mucho gusto es que, no me importa. Esto es lo que quiero ahora, nada más ni nada menos.

Entiendo que mi naturaleza es de todóloga, y no renuncio a ella ni me estoy forzando a nada. Podré seguir teniendo otras actividades, pero mis prioridades ahora son distintas, y no continuaré con nada que me abrume o me haga sentir demasiado estrés. Tengo la firme tarea y compromiso de seguir diciendo no a las cosas que no me interesan, sin miedo. Sí, quiero que mi mayor preocupación sea ir a hacer el súper o elegir dónde hacerle la fiesta de cumpleaños a mis hijos. Después de todo, ¿a quién le tengo que demostrar que puedo con todo? Tengo flojera, me desgasta y he comprobado que no vale la pena. Por eso, a partir de ahora, mi lealtad está conmigo. Con nadie más.

Comentarios

  1. Acabas de dar en el clavo tengo mi negocio propio y doy clases por temporadas, llevo a mi hija a rehabilitación escuela y clases de natación, amo poder estar con ella y trabajar... Pero es real que vivimos tratando de cumplir con 10,500 actividades más que nos vuelven irritables , pesadas gracias por tus palabras hoy comienzo mi lista, lo más importante es mi hija que tanto me costó tener. 💗

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