Renuncio a cumplir las expectativas de los demás



De entre todas las renuncias que he hecho desde que me convertí en madre, hoy escribo sobre la más importante: renunciar a cumplir las expectativas de los demás. Y con "los demás" no me refiero únicamente a gente que ni me conoce y aún así opina; también me refiero a la gente que quiero: papás, hermano, primos, cuñados/as, amistades.

Para mí había sido muy fácil decir "me vale lo que piensen o digan de mí". Claro, porque me refería a esos desconocidos con los que no tengo ningún vínculo emocional; pero decidir que dentro de ese Renuncio, también debía incluir a quienes me quieren pero no entienden -y por lo tanto, no aceptan- mis decisiones o mi forma de llevar mi vida como madre, ¡uf!, eso sí estuvo fuerte. Pero me liberó.

No me malinterpreten, el amor está y estará siempre; pero a veces no sabemos demostrarlo de la manera adecuada, y es cuando comenzamos a lastimar, aunque no lo queramos, a las personas que nos importan. Detrás de un "No deberías de trabajar tanto para que estés más con tus hijos", seguramente hay una intención amorosa de la madre que ve cansada a su hija, pero al final del día lleva implícito el mensaje de "No estás haciendo las cosas como a mí me gustaría que las hicieras".

Así que no, no estoy "rebelándome" y mandando a quienes no piensen como yo a la fregada. Sencillamente, he tomado la decisión de dejar de hacer e incluso decir cosas "porque a la abuela no le gusta que los niños anden descalzos" o "para que los tíos no piensen que mis hijos son maleducados".

Serme fiel a mí misma, en definitiva es una de mis más grandes prioridades; y ello implica tomar decisiones que a veces no son tan fáciles por el precio que se paga, el reproche en frases como: "haz cambiado mucho", "antes no eras tan aburrida", "ya no estás tan unida con la familia, ni sales tanto con tus primos".

Aún así, la recompensa de hacer esta renuncia es grandísima: la liberación. En cuanto llegué a esta conclusión, de inmediato me sentí libre, me quité un gran peso de encima y no daré marcha atrás. No estoy dispuesta a cumplir las expectativas de nadie, ni como mamá ni como mujer. Ojalá que todas podamos hacerlo algún día.






Comentarios

  1. Eso es tan cierto.
    Cuando mi pequeña nació, todo el tiempo la gente que me visitaba decías cosas como -Fajalo bien- -Dale té- -Abrigalo mas- -No lo abrigues tanto- - Tapate bien- -Azle esto, asle lo otro- y AAAAAA!!!!! como enfadan.
    Era molesto pensar que todos esos conejos habían que me sintiera que yo no sabia nada e incluso me sentía torpe a pesar de ser enfermera y saber que era mejor para mi bebe.
    Asta que un día, me arte, y comencé a decir solo -si, esta bien. Luego lo intento- o -Yo no creo en eso-
    Y así la gente empezó a entender poco a poco que mi opinión era la única que tomaría en cuneta y que a mi hija yo le hago lo que me de la regalada gana sabiendo que está bien.

    Gracias por tu tiempo si es que leiste esto linda Karla :)
    Me inspiran tus blogs...
    Lindo día.

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