Quiero tener un 'self time' sin culpas


La semana pasada me fui a leer un rato a un café. Pude darme cuenta de que disfruté mucho el momento y sobre todo disfruté no ser interrumpida, terminar mi té aún caliente y poder avanzar más de cinco páginas continuas.

Por un micro segundo me entró un poco de culpa: "qué mala soy, yo disfrutando estar sin mis hijos y alomejor ellos me extrañan", pensé. Pero en seguida me dí un par de cachetadas mentales y me dije, basta de culpas. ¿Por qué relacionas el disfrutar tu self time (tan necesario) con que eres una mala madre?

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Empecemos por ahí. A las mujeres se nos educa para que sintamos culpa por todo. Y este sentir culpa significa que en el momento que tengo un espacio solo para mí, tengo una gran necesidad por concluirlo rápido o no disfrutarlo tanto para no sentirme mala madre... Whaaaaaaat?! Whyyyyyyy!?

Me dí cuenta de que esto me pasa seguido; mientras estoy fuera de casa disfrutando una plática con mis amigas, en medio de la música y una copa de vino, no puedo evitar estar pensando cómo estarán los niños, ¿le estarán dando mucha lata a mi marido?, alomejor ya se desesperó, tal vez está enojado porque ya me fui por más de dos horas, tal vez los niños ya me quieren ver y yo aquí feliz de la vida como si no me importaran... Y empiezo a mandar mensajes a mi esposo: ¿cómo está todo?, ¿qué tal se portan los niños?, ¿está todo bien?, ¿necesitas que ya me vaya?, acá no está tan divertido, me puedo ir en cualquier momento, ¡eh! Dejo entonces de estar con mis amigas porque mi mente ya se fue con mis hijos, y vaya, que no disfruto ni una ni la otra situación.

Luego me puse a pensar que cuando es al revés, cuando es el momento de que el marido sea quien tenga su espacio y yo me quedo en casa con mis hijos, jamás he recibido un mensaje similar a los que yo mando, y estoy segura que esa sensación de culpa no pasa por su mente tampoco. Y ojo, que no estoy diciendo que él sea un papá desconsiderado, ¡al contrario! Me da envidia no poder hacerlo como él lo hace: sin sentir culpa y sin tener prisa por terminar para regresar a casa y ponerse la gorra de padre abnegado que todos queremos ver y que entonces a él le hará sentir que no es un mal padre... hasta allá viaja mi mente, jaja.

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Decidí entonces, una vez que lo hice consciente, darme a la tarea de obligarme a disfrutar mis momentos sin hijos. Me comprometí a darle su espacio a cada uno de los roles que desempeño: cuando estoy con mis hijos, soy mamá; pero cuando salgo a leer o a platicar con mis amigas, mi rol es otro, y no pasa nada si por dos horas no pienso en mis hijos, y tampoco pasa nada si disfruto estar sin ellos. Somos seres integrales, con distintas necesidades físicas, mentales, emocionales. ¿Por qué no nutrirlas todas? ¿Por qué no sentirnos merecedoras? ¿Por qué no atrevernos a andar sin prisas cuando se trata de darnos algo a nosotras?

Esa es mi tarea. Les seguiré contando.


Photo by Lucas Marconnet on Unsplash

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