31 diciembre 2017

¡Gracias! Mis 12 momentos más aleccionadores de 2017


Hoy es el último día del 2017 y quise hacer un ejercicio de observación para identificar los momentos más aleccionadores de este año y que significaron un crecimiento personal. Para mí es importante tener claridad sobre lo aprendido y prepararme para lo nuevo que viene, con un análisis previo, sobre las cosas que se pueden hacer de diferente manera. 

Aquí va mi recuento del 2017, mes por mes:

Enero: mi cumpleaños número 30
Este cumpleaños fue muy distinto, porque subí al tercer piso. Llegar a los 30, para mí significó un nuevo comienzo en muchos sentidos; estoy en una etapa de autodescubrimiento desde hace tiempo, y este cumpleaños me permití hacer un análisis profundo sobre lo que no me gustaba en mi vida y las cosas que tenían mucho valor para mí. De entrada, celebré solamente con mi pareja, mis hijos (estaba embarazada de Adriano) y nuestros perros, lejos de la ciudad, en una casa donde no había más que montañas y mucho frío por las noches. 

Me encantó desconectarme de todo para volver a conectarme conmigo. Comencé a priorizar, puse en el número uno de mi lista, a mi familia (sí, antes no estaba en ese lugar), mi paz mental y muchas cosas que tienen que ver con mi bienestar, pasaron a un primer plano. Mi cumpleaños número 30 fue el parteaguas para la reconstrucción de una nueva Karla. Y ahí vamos.

Febrero: nos asaltaron a mi mejor amiga y a mí
Nunca me habían asaltado. Así que la noche que esto pasó, fue traumático para mí; estaba con 7 meses de embarazo y de por sí ya comenzaba a tener muchos miedos, así que este episodio me alteró muchísimo; además de que me quedé sin celular, que era mi principal herramienta de trabajo. Fue un tema que trabajé en terapia porque a raíz de él, comencé a sentirme muy paranoica y con miedo de salir sola, aunque fuera a la esquina. Sentía que toda la gente en la calle quería hacerme algo. Es una sensación terrible y que definitivamente, me marcó.

Marzo: mi primer evento en el Stream Team de Netflix
Haber sido invitada, junto con otras mamás blogueras, a formar parte del Stream Team de Netflix, significó un gran logro en mi carrera como bloguera. Fue también un súper apapacho al ego, sobre todo después de lo del asalto. Viajé a la Ciudad de México para estar en los eventos que Netflix había preparado para todas nosotras y fue una experiencia increíble, sencillamente, de lo mejor de mi 2017. 

Además, conocí a otras mamás blogueras que admiraba muchísimo antes de conocer en persona, y ahora son mis amigas, sobre todo a Lucy (Una Mamá Millennial), que, aunque vivimos muy lejos y no convivimos todos los días, la siento muy cercana y es una persona muy importante para mí). Por supuesto, Netflix es mi marca favorita y los amo con todo mi corazón.

Abril: me convertí en madre por segunda vez (y tía por primera vez)
El domingo 16 de abril a las 3pm empecé con unas contracciones terribles y dije: ya va a nacer mi bebé. Definitivamente ha sido uno de los días más felices e intensos de toda mi existencia. Para mí es muy significativo haber tenido mi segundo parto en las mismas condiciones que el primero: en casa, en agua, con la compañía de mi pareja y, en esta ocasión, de mi hijo mayor. Parir por segunda vez, me hizo reafirmar el poder y la sabiduría de mi cuerpo, y valorarlo por eso. Además, ver por fin la carita de mi Adriano, ¡uf! Sin palabras.

Mayo: el mes de mi post parto
Fue un mes de euforia y felicidad. No me dediqué a otra cosa más que a cuidar de mi bebé y jugar con mi hijo mayor. La casa era un desmadre, pero ya había tomado la decisión de que no me estresaría por eso. Realmente disfruté mi post parto, me situé en el presente y me dejé fluir. Lo disfruté mucho, sobre todo porque mi primer post parto fue depresivo. A pesar de que se avecinaba una etapa de crisis en mi vida, el mes de mayo, fue muy ligero y lleno de paz.

Junio: se acentuó mi depresión y entré en crisis
No podía más con el cansancio. Por consiguiente, empecé nuevamente a sentirme deprimida y muy frustrada. Sentía que todo el mundo se me venía encima y que no tenía las fuerzas suficientes para poder sostenerlo. No fue un mes bonito, pero sí muy aleccionador. Mi pareja, siempre al pie del cañón; yo había dejado de ir a terapia desde marzo, así que no tenía ese apoyo por el momento. Volví a sentirme encerrada, alejada del mundo y sin importancia. 

Fue un mes difícil, seguía peleada con mi maternidad y me dolió mucho darme cuenta de esto. Sin duda, este mes aprendí a valorar (todavía más), el apoyo incondicional de mi esposo.

Julio: crisis de lactancia
Parte de mi crisis tuvo que ver con que mi hijo mayor, que ya prácticamente había dejado el pecho, volvió a pedirme cuando nació el bebé. Y me animé a amamantar en tándem, pero al cabo de los meses, se me fue haciendo cada vez más difícil. Me pasó algo que se llama crisis de lactancia, que es cuando le das pecho a tu hijo mayor pero tu propio cuerpo lo repele, te sientes incómoda y te lo quieres despegar. 

Fue una etapa dolorosa porque me sentía culpable de experimentar esa sensación, pero al mismo tiempo ya no quería que mi hijo mayor me siguiera pidiendo pecho. Una buena amiga que también es mamá, me dijo algo que me cimbró: el día que alguno de los dos lo deje de disfrutar, lo mejor es dejar de hacerlo. Y yo ya no lo disfrutaba, pero me costó más tiempo tomar la decisión (lo desteté hasta septiembre).

Agosto: empecé la maestría en Desarrollo Humano, y tuvimos el primer show de Mamás Standuperas
Algo que me apasionará toda la vida, es aprender. Me encanta aprender. Y de manera casi inesperada, se me presentó la oportunidad de empezar la maestría en Procesos de Desarrollo Humano, ¡a la que ya le traía ganas desde el 2012! Esa sensación de que estaba estancada, se fue difuminando cuando tomé la decisión de inscribirme y aprender cosas nuevas para mí. Entrar a esta maestría ha sido una de las decisiones más fregonas, no sólo de este año, sino de toda mi vida.

Por otro lado, el 11 de agosto, tuvimos nuestro primer show de stand up de Mamás Standuperas. Claro que, en el momento, todavía no nos llamábamos así, pero me encantó la respuesta de la gente. En este primer evento, mucha gente se quedó afuera y a las mamás que invité a participar, también les encantó la experiencia. Fue otro gran logro en mi carrera como mamá bloguera y que quiere aportar algo en la comunidad de mamás y papás.

Septiembre: se vuelve a acentuar mi depresión y decido retomar terapia
Y fue la mejor decisión que pude tomar para mi trabajo personal. Septiembre fue un mes de mucho drama y de mucho llorar, pero en el sentido de que crecí bastante, fue mi mejor mes. Me di cuenta de tantas cosas que estaba haciendo mal, que fue muy doloroso enfrentar mis demonios, pero al mismo tiempo me encantó darme cuenta de que mi felicidad está en mis manos. Y que sí, implica una enorme responsabilidad que yo no quería tomar, pero que, con todo y miedo, me atreví a hacerlo; y ahora me siento tan ligera. A partir de aquí, empecé a ver la luz, lo juro.

Octubre: me reconcilié con mi maternidad
Consecuencia de lo anterior, y de muchísimas ganas por salir de mi aletargamiento, por fin pude decir, con plena certeza, que me reconcilié con mi maternidad. Dejé de verla como algo malo, algo que me frenaba o algo que no quería hacer. Aprendí (y sigo en ese proceso) a reinventarme la palabra maternidad, y me gusta mucho lo que estoy viendo como resultado.

Noviembre: segundo evento de las Mamás Standuperas
Por supuesto, el proyecto tomó forma, y ahora todas las Mamás Standuperas nos queremos ir de gira nacional y que Netflix nos grabe nuestro especial, jajaja. Personalmente, el stand up es algo que me está enseñando muchísimas cosas. En este poco tiempo, he podido aprender de comediantes experimentados y cada vez le tengo más respeto a esta gran profesión. El mundo necesita el humor y gente que esté dispuesta a reírse. Además, por qué no decirlo, standupear me ha servido como catarsis, y está increíble. 

Encontré un grupo de mamás que sin planearlo, nos convertimos en una tribu; nuestras juntas de trabajo están llenas de caos, de niños, de risas, de desmadre, ¡y me encanta! El 24 de noviembre tuvimos nuestro segundo show, con lleno total y muchas carcajadas, por supuesto, las Mamás Standuperas, vamos por más.

Diciembre: nuevo trabajo
Decidí que quiero tener un ingreso fijo mensual, y que, aunque mi blog y mis Mamás Standuperas son mis proyectos principales, pensé que podía encontrar un lugar adecuado a mis necesidades. Y así fue. Este mes empecé un nuevo trabajo. Y aunque debo confesar que al principio no me encantaba la idea (porque soy muy millennial) de estar en una oficina, las condiciones en este caso son muy diferentes y me entusiasma mucho haber llegado a un lugar donde valoran mi capacidad creativa. 

Mi chamba es como creadora de contenido, y producto de que me hayan perfilado para este puesto, es por el trabajo que vieron en mis redes sociales como mamá bloguera. Así que, una vez más, agradezco a mi carrera como bloguera, por darme estas oportunidades de crecimiento.



Me encantó hacer este ejercicio, así que te invito a que tú también lo hagas. Me sorprendí mucho al hacer mi recuento y anotar cosas de las que no me acordaba. Sin duda, este 2017 fue increíble, con luces y sombras. Estoy más que preparada para este nuevo comienzo 2018. ¡Feliz Año Nuevo!

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