25 junio 2017

A VECES SIENTO QUE MI CUERPO NO ME PERTENECE



Domingo en la mañana y estoy intentando salir de casa para disfrutar un poco de mommy time, tengo tantas lecturas pendientes, tantas cosas en qué divagar, tanto tiempo libre para saborear. Tenía planeado salir desde las 8 am para aprovechar lo más posible, pero tuve muy mala noche amamantando a mi bebé de dos meses, así que me desperté a las 8:40 aproximadamente, con mucha fatiga. Hay que bañarse primero, y bañar al bebé mientras papá prepara el desayuno para el hijo más grande. Salgo de la regadera y no logro cambiarme de ropa hasta unos 40 minutos después, porque el bebé pidió comida y reclamó mi atención. Hora del desayuno, mi toddler se embarra las manos de miel y no quiere terminar de comer. Le insisto mientras papá intenta calmar al bebé que comenzó a llorar. El bebé se duerme y el hermano mayor por fin termina de comer y le pido que recoja su plato. Aprovecho para ponerme ropa mientras papá sale a regar las plantas con el hijo mayor. Ya casi logro salir de casa, son las 10:30 am. No alcancé a cepillarme el cabello ni a maquillarme, no importa, mejor aprovechar ese tiempo en otra cosa. Mi marido me recuerda que no me he sacado leche para dejarle al bebé. Fuck! Me preparo para hacerlo. 11 am. Me siento en el sillón a cambiarme de blusa porque la que me puse hacía notar mucho mi lonja post parto y eso me hizo sentir mal. El bebé despierta con hambre y le pido al marido que lo traiga para darle de comer antes de irme. Mi hijo mayor se da cuenta y me pide pecho también. Me descubro la blusa para los dos. Ya pasa de las 11 am. Estoy sentada amamantando en tándem. Incómoda. Empiezo a llorar. Mientras come, el bebé hace del baño y el pañal no fue suficiente, así que mancha mi pantalón. Llegué a mi punto máximo de quiebre. Mi marido se sienta a un lado de mí, soba mi espalda y lloro más. Siento que mi cuerpo no me pertenece.

Llevo varios días sintiéndome así. Soy una mujer muy feliz y satisfecha con mi rol de madre; sin embargo, últimamente anda mucho por mi cabeza este pensamiento y por mi espíritu esta sensación: mi cuerpo no me pertenece. No lo siento mío. Y me pongo triste y también me da culpa por estar harta de amamantar, de la lactancia prolongada y de lactar en tándem, harta de no dormir por las noches, de no poder organizar mis días de acuerdo a mis tiempos, de desayunar a la hora que me permita mi bebé, de bañarme con prisa todo el tiempo, harta de preferir no salir con mis amigas porque sé el estrés que implicará hacerlo con mis dos hijos, de tener contado el tiempo cuando salgo sin ellos y harta de sentirme cansada siempre.

Y sí, sé que es temporal y también sé que es importantísimo disfrutar a mis hijos en esta etapa, y lo hago. Aún así, eso no significa que no pueda sentir que mi cuerpo, alma, mente están llegando a un límite. Es difícil explicarlo pero si eres madre, seguramente me vas a entender: estoy feliz, de verdad me siento muy feliz y al mismo tiempo siento frustración y tristeza porque no me reconozco cada vez que me veo en el espejo. Siento que por ahora mi cuerpo no está disponible para mí, y está canija esa sensación. Si me pongo dramática, podría decir que incluso hay ocasiones en que me he sentido esclavizada, y sé que suena fuerte, pero juro que no logro encontrar una palabra más cercana a lo que experimento en esos momentos.

Y esto va más allá de encontrar un mommy time; en este momento, otras personas (mis hijos) disponen de mi cuerpo, presencia y mente, todo el tiempo. Que yo encuentre ese mommy time y lo utilice para lo que me de la gana, depende mucho de qué tanto me permitan ellos hacer; incluso de cuándo me permitan pensar en otra cosa que no sea la maternidad o los deberes que tengo como madre. Y eso se me hace muy cabrón de asimilar, aunque estoy trabajando en hacerlo, porque no hay opción: “o te aclimatas, o te aclichingas”, dice la sabiduría popular.

Sé que hay mucho aprendizaje de todo esto y el principal  sin duda, es que el tiempo es mi mayor tesoro y ahora lo cuido como tal. También estoy aprendiendo qué es la entrega total, ese amor incondicional que hace que aunque te esté cargando la chingada, permanezcas ahí para esos que amas y dependen totalmente de ti en todos los sentidos. Estoy aprendiendo también que la vida se hace en equipo y mi pareja es un excelente partner de vida. Y aunque con todo y eso, no dejo de sentir que mi cuerpo no me pertenece, trabajo en abrazar esta etapa de mi vida así como es, así como viene. En abrazar la frustración diaria, aceptarla y darle oportunidad de manifestarse.

Mi lucha diaria es entender que “esto también pasará”, mientras tanto, que el Universo me de la sabiduría suficiente para aprender todo lo que tengo que aprender de esta experiencia de vida y salir mucho más fuerte de ella. Y por hoy, me permito ser vulnerable.




8 comentarios:

  1. Te mando un abrazo enorme Karla! Siento muchas cosas igual que tú y es parte de ser madre. Te entiendo y ojalá pronto pronto sientas mayor control de tu cuerpo.

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  2. Justo estos días me he sentido así, te entiendo y te abrazo. Definitivamente el tiempo vuela y esos momentos serán sólo un recuerdo de cuando nuestros niños eran pequeños. Amo la frase 'esto también pasará'

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  3. Pense que yo estaba mal por pensar igual que tu..yo tambien lloraba porlos mismos motibos..7 meses despues hay ocaciones en que algun lo hago..la unica diferencia es que mi marido no es precisamentemuy paciente von mi nenes, pero espero que eso cambie..un beso, abrqzos y bendiciones..gracias por drr la voz de muchas mamás

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  4. Lo mismo y precisamente hoy domingo tuve crisis nada de mi ropa me queda la que me queda es vieja sin embargo veo a mi bebé y se me pasa, sonrío y como tú pienso esto también pasará.

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  6. Creía q solo yo podía sentirme tal cual como esta escrito...Se q mis 18 años con dos hijos de (año y medio y dos meses) Como Decías en él vídeo podre hacer algo por mi y para mi sino me encierro en él rol de ser mamá y esposa sino también Mujer.Quiero agradecerte por q tu blog y tus paginas me han servido de mucho...Te Mando fuerza y creeme q te entiendo vivo esa crisis a diario...

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  7. Hola al fin leo un post tan sincero y que me identificó con muchas cosas que te están pasando tengo una bebe de dos meses y uno de ocho años pensé que todo sería más fácil después del primero y como mi hijo ya esta grande no daría mucho q hacer con el pero tremendo portazo que me pegue olvide completamente esta sensación de estar prisionera en esta bebé pensé que al estar más madura todo sería más fácil pero soy una miedosa total con las hormonas todas revueltas días excelentes y otros malisimos totalmente demandantes y aunque se q es una etapa que pasara los días en encierro son difíciles te sientes inútil y si es hermoso ser madres y admiro esas mujere tan emponderadas que no les pasa nada pero no es mi caso extraño mis días de deporte tengo ganas de salir corriendo unos 15k sin parar se que lo haré pronto pero el tiempo pasa tan lento

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  8. Dejé de trabajar a los ocho meses de embarazo, un trabajo independiente a mi horario. Dejé de ir a cantar a mi querido coro, no volví a pisar el escenario del teatro desde que quedé embarazada ppr evitar discutir con mi pareja ya que los ensayos terminaban tarde. Llevobcuatro meses encerrada en casa, me siento como un pajarito enjaulado. La sonrisa y el contacto con mi bebé me dan inmensa felicidad pero quiero voñver a ser yo y veo que se hacen interminables los días, no sé qué día es, a veces no tomo sol en una semana complwta, veo mi casa llenarse de polvo y me sientp fea, dejé de maquillarme, de peinarme. Tengo una panza que cuelga horrible. siento

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