06 marzo 2017

EL MITO DEL EMBARAZO PERFECTO


Esta es mi segunda experiencia estando embarazada y, honestamente, no me fue mejor que la primera vez. Entiendo perfectamente que existen mujeres a las que les va súper bien y de verdad es algo que me encanta saber, les prometo que me hubiera gustado muchísimo vivir mis embarazos así, pero esto no pasó. Esta es la razón por la que para mí, el embarazo perfecto (en muchísimos casos) es un gran mito y es un tema del que hay que hablar.

Desde mi primer embarazo, experimenté de todo, las hormonas hicieron conmigo lo que quisieron y estuve metida en mi cama durante los primeros 3 meses, sintiéndome terrible física y anímicamente. Odiaba al mundo, literalmente me transformé. Algo que le repito mucho a mi marido, es que para mí, ambos embarazos me han hecho sentir que no soy dueña de mis estados de ánimo ni de mis acciones. Por supuesto han sido etapas de mi vida en las que he aprendido muchísimo de mí y eso me alegra. Mucho más porque, para no volverme loca, acudí a terapia y esto también me ha servido bastante para sentirme comprendida en un mundo donde está mal visto que una mujer se queje de su embarazo.

Escribo esto para manifestar que tengo ese derecho, el de expresarme negativamente de mis dos procesos de embarazo, porque esto no tiene absolutamente nada de malo y no me hace una mala mujer ni una mala madre. Y además, porque es necesario hablarlo, eso sí, con las personas adecuadas, aquellas que no te van a juzgar ni ver feo, sino que serán empáticas contigo.

Espero que no se confunda una cosa con la otra, esto no tiene nada que ver con el inmenso amor que tengo por mis dos hijos, el que ya nació hace dos años y el que está a escasas semanas de nacer.

Creo que existen muchos mitos alrededor del embarazo: que es la mejor etapa de una mujer, por ejemplo. Para mí no lo fue y sé que para muchas más madres tampoco sucedió así. Pero entonces, nos encontramos muchas veces ante una gran pared cuando sentimos tantas cosas terribles y no tenemos dónde descargarlas porque hacerlo significaría que estamos siendo malagradecidas o ingratas o malas personas.

¿De qué manera nos quita esto el derecho a expresar nuestro sentir tal cual es? Las mujeres vivimos un proceso larguísimo cuando estamos embarazadas. Este segundo embarazo no me he sentido al cien de mis capacidades físicas ni un solo día. Imagínate experimentar esto durante 33 semanas y además mantenerte tranquila cuando alguien te dice que no te quejes, que es parte de, que es una bendición y de las bendiciones no hay que renegar, que qué mala por decir que ya estás harta.

Esta modalidad romántica del embarazo no va conmigo y lo acepto; seguramente si mis dos experiencias hubiesen sido distintas, pensaría diferente, pero no puedo negar la forma en que me tocó vivirlas. Para mí no es ser negativa ni estar peleada con la vida o hacerle a la madre rebelde, simplemente hablo desde una perspectiva de madre real, imperfecta y humana; por supuesto que vivo muy contenta, ansiando tener a mi segunda criatura entre mis brazos, pero eso no quita que no quiera volver a atravesar por este proceso jamás en mi vida; no estoy dispuesta.

Me encantaría decirte a ti, mamá que tampoco disfrutaste tu embarazo, que no está mal que lo sientas ni que lo expreses; deja de sentirte culpable y haz oídos sordos de la gente poco empática que te dice y te repite que no te quejes y que no seas ingrata con la vida. Y a ti, mamá que disfrutaste tu embarazo y sentiste que fue una de tus mejores etapas, de verdad me alegro muchísimo por ti y toda mi buena vibra está contigo; gracias por no señalar a las madres “quejumbrosas” como yo, porque insisto, para mí no hay nada más terrible que una mamá criticando a otra mamá.

Ojalá esas absurdas guerras entre madres se erradiquen pronto y podamos ser cada vez más las mujeres dispuestas a unirnos en la maternidad.

Con mucho amor y mucha honestidad,

K.

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