30 enero 2017

MI EXPERIENCIA TOMANDO UN CURSO PSICOPROFILÁCTICO Y 6 RAZONES POR LAS QUE LO RECOMIENDO


Como toda primeriza, el embarazo de mi primogénito me agarró en curva y con mil dudas sobre muchísimas cosas. No sabía ni por dónde empezar a investigar, preguntar y despejar mi mente.

Desde que me enteré que estaba embarazada, supe que quería un parto natural y en casa. No sabía hasta ese momento cómo iba a hacerle ni si era posible, pero tenía la certeza y con eso me bastaba. Fue grandísima mi sorpresa cuando, al ponerme a buscar opciones en mi ciudad (Torreón, Coahuila) para tener un parto en agua, no encontraba nada de nada, por ningún lado.

Gracias al cielo, tengo amigas igual de locas y alternativas que yo, y una recomendación me llevó a otra; no recuerdo exactamente cómo fue, pero al fin localicé a Tirsa Eager, partera certificada apasionada de su labor, una mujer enamorada de la vida y que desde el primer momento me transmitió la confianza que yo necesitaba para depositar mi primera experiencia de parir, en sus manos.

Acudí con ella y en la primera cita me comentó que sería importante tomar el curso psicoprofiláctico. Y yo me le quedé viendo con cara de what, porque era la primera vez en mi vida que escuchaba esa palabra y no tenía la menor idea de a qué se refería.

Tirsa me explicó a grandes rasgos de qué trata un curso psicoprofiláctico: obtienes información que te ayudará a sentirte lo más preparada posible para la llegada de tu bebé. Gracias a ella, llegué al que para mí es el paraíso en el desierto de toda mamá en Torreón, Nacer Libre, dirigido por otra apasionada de su labor, Silka Guerrero, educadora perinatal certificada y quien durante el curso, además de prepararnos físicamente para el parto, nos habló sobre lactancia y nos explicó también las fases de una labor de parto. Resolvió dudas como qué es eso de la epidural, las contracciones, cuáles son tus derechos si vas a parir en un hospital, porqué sí puedes tener un parto humanizado en casa, en fin.

La verdad que yo quedé enamorada desde la primera sesión, y es que como luego dicen, información es poder de decisión. Estaba muy sorprendida con tantas cosas que aprendía ahí. Ahora que me preparo para recibir a mi segundo hijo, quiero compartir contigo algunos puntos que considero importantes de porqué sirve de mucho tomar un curso psicoprofiláctico, espero te sirvan.

1. Despejas absolutamente todas tus dudas. Hasta las que consideres más obvias y que a veces nos da pena preguntar. En la medida de que preguntes y preguntes, estarás súper informada sobre tu embarazo, parto y postparto. Esto es algo que no todas las madres tienen la oportunidad de saber, por desinformación  y en muchos casos porque nunca se enteraron de que existen cursos como estos.

2. Son expertos hablándote de un tema que dominan. Por supuesto aquí es importante fijarte dónde tomas el curso para que estés segura de la experiencia de quienes lo dan; en mi caso, fue maravilloso escuchar a quien ahora es mi ginecólogo de cabecera, hablar de cuántas razones hay para descartar un parto por cesárea, por ejemplo. También escuché hablar al que ahora es el pediatra de mi hijo, despejando muchísimas dudas. Escuché también a una representante de La Liga de La Leche y bueno, millones de dudas sobre lactancia, despejadas.  

3. Acabas de una vez por todas con los mitos. Que si el bebé viene enredado tienen que hacerte cesárea, que si a fuercita te tienen que depilar a la hora del parto por higiene, que si el parto en agua es una enormísima fuente de infección para tu bebé. Mitos. Y te explican perfectamente y con argumentos respaldados porqué son mitos y nada más.

4. Te relacionas con otras mujeres que están en el mismo barco que tú. En mi caso esto fue muy valioso porque no tenía amigas que hubieran sido mamás recientemente, entonces no tenía con quién platicar sobre el tema. El hecho de sentirme acompañada por más futuras mamás primerizas me empoderó muchísimo y me ayudó también a relajarme y entender que no era la única con traumas y miedos. La tribu me salvó.

5. Tu pareja se convierte en un ente activo durante el proceso del embarazo. Esta parte me encantó porque el curso psicoprofiláctico se toma en pareja, y me encantó que de manera abierta y sin pelos en la lengua, nos explicaran y les explicaran a los padres los procesos por los que nosotras atravesaríamos a la hora del parto y cuál debía ser su función, cómo podrían apoyarnos en el proceso y sobre todo, que debían mantener la calma cuando nosotras perdiéramos el control. Mi marido siguió todas las instrucciones al pie de la letra y agradece infinito haber tomado el curso. Y yo también, jaja.

6. Tal cual, te preparan mentalmente para el parto. Con esto, evitas entrar en pánico. Aunque no has vivido la experiencia, de cierta manera sabes a lo que vas; y sabes que no va a ser como en las películas rosas en las que la mamá ni siquiera suda ni se le estropea el maquillaje y con un solo pujido ya salió la criatura. Te dicen las cosas con la verdad y te explican que así como hay labores de parto que duran desde 2 horas o menos (qué envidia), hay otras que duran mucho más. En mi caso, por ejemplo, fue de 17 horas. Y conforme vas avanzando en la fases, sabes identificarlas. Es maravilloso.

Mi hijo nació en la tranquilidad de nuestra casa, con un ambiente previamente adecuado a mis preferencias: música tranquila, inciensos, velas, y el respeto en todo momento de mis decisiones. Cuando Tirsa me preguntaba si podía hacerme el tacto para saber la dilatación y yo no me sentía cómoda, le decía que no y no volvía a preguntar hasta tiempo después. 

Supe en qué momento iniciaron las contracciones, supe que cuando se me rompió la fuente no sifnificaba que de inmediato iba a nacer el bebé, supe cuando inició la fase de puje; y por supuesto, viví la gran experiencia de tomar a mi hijo con mis manos desde el primer momento, al mismo tiempo que su papá. 

Mi parto fue un parto con información y me encantaría que todas las madres futuras tengan su parto en las mismas condiciones: en hospital o en casa, pero con toda la información necesaria.

Por supuesto existen muchas más razones por las que podría recomendarte asistir a un curso psicoprofiláctico con profesionales preparados en el tema; pero estas 5 son las más relevantes para mí o las que hasta ahora, dos años y pico después de haberlo tomado, sigo recordando.


¿Tú has tomado este curso? ¿Te gustó? ¿Cuál fue tu experiencia?

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