03 septiembre 2017

PAÑALES DESECHABLES Y DE TELA, ¿CUÁL ELEGIR?




Debo confesar que antes de ser mamá, juré mil veces que sería la más natural, ecológica, zen, hippie, equilibrada, asertiva y perfecta madre para mi primer hijo. Pero resulta que nació y… ¡me topé con la realidad! 

Comencé a usar pañales de tela con Jerónimo, principalmente porque nació con dermatitis atópica y el doctor nos recomendó usarlos para no irritar su piel. La verdad es que nos ayudaron muchísimos porque mi pobre criatura, hijo de padres primerizos (o sea, muy inexpertos), padeció las rozaduras por muchos meses a pesar de que lo cuidamos día y noche.

Ahora con Adriano, mi segundo hijo, la cosa es diferente: me he hecho más flojilla y aunque él también nació como niño atópico, su caso no es tan denso como el de Jerónimo, así que a partir del primer mes, comenzamos a ponerle pañal desechable.

Como he usado ambos, aquí quiero dejarte una lista de los que, según mi experiencia, son los pros y contras de unos y otros:

PAÑALES DESECHABLES
Pros:
No los tienes que lavar.
Son muy prácticos cuando vas de viaje.
Lo usas y lo tiras, simple.
Es más fácil conseguirlos en una emergencia.
Son más baratos, en el corto plazo.
No utilizas agua para lavarlos.

Contras:
Gastas mucho dinero.
Son más caros, en el largo plazo.
Pueden irritar la piel de tu bebé.

PAÑALES DE TELA
Pros:
Son más baratos en el largo plazo.
Difícilmente van a irritar la piel de tu bebé.
Son amigables con el medio ambiente.
Son reutilizables.

Contras:
Son caros en el corto plazo.
Tienes que lavarlos todo el tiempo.
A veces es difícil eliminar los olores.
Puede haber fugas en la noche.
No son prácticos a la hora de viajar.

Y en pocas palabras, mi vida de madre fue muy complicada tanto cuando sólo usé pañal de tela, como cuando sólo usé pañal desechable. Así que aprendí a ver las cosas padres de ambos y no creo que uno esté peleado con el otro. ¿A ti cuál te funciona más?




27 agosto 2017

LAS COSAS QUE AMO, AHORA QUE SOY MAMÁ



Por años no me imaginé siendo mamá y menos pensé que fuera a ser una experiencia tan fregona en mi vida. Tener hijos me ha permitido ser más consciente de mí y de mi entorno, además de ayudarme a crecer como personal. En mi experiencia, puedo decir que la maternidad es mi mejor escuela. Quiero compartir contigo las cosas que más amo ahora que soy mamá, y que agradezco infinitamente al Universo. Aquí van:

Sentir que soy el todo de mis hijos, que Jerónimo me siga a todos lados como pequeña sanguijuelita, aunque en algunas ocasiones puede fastidiarme un poco, la mayor parte del tiempo, me encanta saberme amada por ese pequeño ser humano que no deja de decir mamá y abrazarme las piernas.

Bañarme con mis dos hijos es algo que me encanta. Sentir el contacto piel con piel, abrazarlos, lavarlos y que ellos se sientan protegidos, ¡uf! Lo mejor.

Los abrazos repentinos que me da mi Jerónimo son una cosa que me enciende el corazón y me enchina la piel. Me encanta la sensación de sus bracitos alrededor de mi cuello y su carita pegada a la mía. Amor puro.

Amo los gritos sin ton ni son de mi bebé Adriano, y su mirada coquetona cuando entablo contacto visual con él, es uno de los mejores regalos que el Universo me ha dado.

Aunque ya pesa y bastante, me encanta cargar a Jerónimo. Cada vez crece más y no deja de darme nostalgia prematura al pensar que habrá una última vez que pueda cargarlo entre mis brazos, así que aunque la ciática vaya de por medio, sigo haciéndolo hasta que de plano ya no sea posible.

Amo que aprendí a valorar mi tiempo y por consiguiente, me convertí en una persona más organizada. Mi tiempo libre es oro y considero que he aprendido a administrarlo. Mis hijos me han hecho más productiva.

Amo sentirme chingona cuando tengo algún compromiso social o de trabajo y antes de atenderlo, dejo muchas cosas listas en casa que tienen que ver con mis hijos: bañarlos, darles de comer, jugar con ellos, etc. Gracias a mis hijos, me di cuenta que mis capacidades son muchas.

Me fascina escuchar el idioma “toddler” y “bebé” de mis chamacos. Por un lado, Jerónimo que todavía no habla claro y balbucea como si todos entendiéramos su extraño y gracioso lenguaje; y por el otro, el pequeño Adriano con sus grititos.

Muero de amor cada tarde cuando salimos al jardín a esperar a papá, mis hijos, nuestros tres perros y yo. Y permanecemos en calma, contemplando y disfrutando el momento mientras comemos palomitas caseras. Se ha vuelto mi parte favorita del día.

Ufff… creo que fue un error escribir sobre este tema porque se me vienen a la mente muchísimas cosas más. Fácil pude haber escrito unas 10 cuartillas pero aquí voy a parar. ¿Tú qué cosas amas ahora que eres mamá? Platícame.

13 agosto 2017

POR QUÉ ES IMPORTANTE VER LA MATERNIDAD CON HUMOR



Si me lees desde hace tiempo y me sigues en mis distintas redes sociales, seguramente has notado que me gusta mucho usar el humor para hablar de mis experiencias como madre. La verdad es que cuando inicié el blog, recibí algunos comentarios de mamás diciéndome que me la pasaba quejándome de la maternidad y que la hacía ver como algo feo.

Tengo una forma de pensar al respecto, y aquí te la comparto: yo creo que cada persona interpretamos lo que vemos en redes sociales, de acuerdo a la realidad que estamos viviendo. Vamos, creo que es decisión de cada cual, sentirse ofendida, agredida o identificada. Honestamente, jamás he visto como algo “malo” utilizar el humor para desfogarme un poco de mi cansada (porque sí es cansada, y eso no es queja, sino una realidad), vida de madre.

A veces, las mamás no tenemos un grupo de amigas que nos den contención, que comprendan nuestras frustraciones y logros como madres y, en ese sentido, una de las principales razones por las que abrí mi blog, fue para darnos un espacio, hacer comunidad, desahogarnos sin miedo a ser juzgadas y sentirnos amigas aún sin conocernos y aún en la distancia. Parte de ello es el humor, que forma parte de mi personalidad, de mi esencia, y de lo cual no me puedo deshacer. Me gusta ver las cosas así y reírme a carcajadas de las cosas que me pasan.

Hace unos días, junto con otras mamás súper fregonas de mi ciudad, organizamos un stand up comedy night para hablar de nuestra maternidad sin censura y de forma divertida. El evento, por supuesto, estaba dirigido a mamás y papás. Me llevé una gran sorpresa al ver que una hora antes de que comenzáramos,  el lugar ya estaba casi lleno e incluso se tuvieron que sacar más sillas para acomodar a quienes iban llegando. Hubo personas que se quedaron afuera, y quienes alcanzaron lugar, se fueron satisfechos con lo que les ofrecimos.

Esto reforzó mi forma de pensar: el humor siempre va a hacer más llevadera y divertida cualquier situación que de pronto sentimos que nos rebasa, como la maternidad. Por eso, y después del choro mareador que te acabo de echar, aquí te comparto las razones por las que creo que es súper importante ver nuestra maternidad con harto humor.

Aprendes a no tomarte las cosas personales. Gracias al humor y a que tengo el espacio para sacar mis frustraciones de madre, he aprendido a no tomarme las cosas de manera personal, a no engancharme con opiniones ajenas y a simplemente entender que esta es una etapa que me está enseñando bastante.


Los “problemas” se hacen chiquitos. Burlarme de mí misma cuando me doy cuenta que estoy haciendo mucho drama, me ha ayudado infinito a ver ese “gran problema” o esa “gran frustración” como algo incluso cómico. No me domina.


Disfrutas los momentos padres, pero también los berrinches. Aunque se requiere de una paciencia extrema (y no siempre lo consigo), juro que cada vez que mi hijo hace berrinche, pienso en el momento que voy a platicar esa experiencia y la risa que va a causar. En automático me desengancho, dejo a mi criatura expresarse, le doy contención y fin de la historia.


Me siento acompañada. He notado que cuando publico en mi página alguna experiencia de “mala madre”, muchas mamás me comentan lo identificadas que se sintieron con eso que publiqué. Al final del día, nadie siente culpa, nos sentimos acompañadas y además nos ponemos de buen humor compartiendo esas experiencias.


Me da más energía reírme que criticar. Criticar y estar al pendiente de los errores de alguien más, de verdad que me quita mucha energía. Por el contrario, cuando ando con actitud “vive y deja vivir”, ¡uf! Me siento hasta más ligera.

Podría enumerar más razones, pero considero que anoté las más importantes. ¿Ustedes cuáles agregarían?