14 mayo 2017

MODA Y ESTILO EN NETFLIX: 3 DOCUMENTALES PARA INSPIRARTE


Más que la moda, me encanta todo lo que tiene que ver con estilo. La idea de usar lo que está en tendencia solo porque así lo dicen los fashion gurus, no me fascina más que tener la libertad de elegir, entre todas esas propuestas, lo que mejor se adapte a mi estilo y personalidad.

Como consultora en imagen,  sé las reglas para sacar provecho de nuestras características físicas al vestir. Sé qué prendas, patrones, colores y texturas no son recomendables si eres bajita o muy alta, por ejemplo. Y eso funciona muy bien cuando doy consejos a mujeres para el ambiente de oficina o empresarial. Pero si hablamos de mi estilo y no de mi profesión, me encanta ver que se rompan las reglas para lograr atuendos despampanantes.

La razón por la que me enamoré de estos documentales, es porque capturan la esencia de sus protagonistas: todas son auténticas, no siguen tendencias sino que proponen y además, tienen una personalidad y seguridad que arrasan con el mundo. Hay una frase que dice: “La vestimenta es la forma de decir quién eres, sin palabras”, y en este sentido, las historias de estos documentales me parecen sumamente inspiradoras: se trata de mujeres fieles a su esencia, y para mí eso es suficiente para sentirme motivada.


TRES DOCUMENTALES PARA INSPIRARTE

1. Advanced Style. ¿Quién dijo que el glamour y el estilo están peleados con la edad? El fotógrafo Ari Seth Cohen se dio a la tarea de fotografiar mujeres en Nueva York cuyo estilo llamara su atención por ser auténtico y con mucha personalidad. El plus, es que todas ellas son mujeres de edad avanzada (por eso el nombre). Es un deleite visual lleno de anécdotas y muchas enseñanzas que, sin querer, comparte cada una de las protagonistas.
Con una filosofía de vida de ‘qué es lo peor que puede pasar’, me dejaron con muchas ganas de probar esos looks que no me he atrevido a experimentar porque me da miedo que no le vayan a gustar a la gente.
Es maravilloso poder escuchar a mujeres tan empoderadas y tan sabias, que vivieron su vida con libertad plena y no se arrepienten de nada.


2. IRIS. Esta mujer es inspiración pura. Tiene más de 90 años y una vitalidad envidiable; jamás siguió tendencias sino que con su estilo creativo-dramático consiguió distinguir su personalidad de la manera más honesta y auténtica. Ahora es un ícono de la moda y una inspiración para toda fashionista. Dice Iris que cuando era más joven, alguien le dijo que no era bonita y que nunca sería bonita, pero que no se preocupara porque ella tenía algo más padre: estilo. Te recomiendo ver el film con pluma y papel a la mano porque dispara unas frases súper poderosas que podríamos utilizar como enseñanzas de vida.


3. The September issue. Anna Wintour es la mujer más influyente en el mundo de la moda y me encantó verla trabajar como lo hace, de la manera más entregada y perfeccionista. Me inspiró su dedicación y la simple idea de imaginarme el camino que tuvo que recorrer antes de llegar a donde está. Para mí, es un símbolo de perseverancia y por supuesto me encanta ver mujeres en posiciones de poder. Con un estilo dramático en sus atuendos, Anna nos va mostrando su visión del mundo a través de la moda.


Pon Netflix, Corre por tus palomitas y ponte cómoda para disfrutar de mucha inspiración con estilo y sigue deleitándote con el fashion girl power. 

07 mayo 2017

LO QUE REALMENTE QUIERO ESTE DÍA DE LAS MADRES


Recuerdo cuando, antes de convertirme en madre, cada 10 de mayo me volvía loca buscando el regalo perfecto para mi mamá. Nunca le atiné. Fiestas sorpresas, llevarla a cenar o a comer, regalarle chocolates, flores, electrodomésticos (¿en qué estaba pensando al regalarle electrodomésticos?). A todo siempre dijo “gracias” con una mueca que asomaba su decepción por el regalo cliché e inservible que acababa de recibir, ¡y claro que no la culpo!

Ahora que soy mamá, entiendo a mi madre. Mis hijos aún son muy peques para tener conciencia de la fecha y regalarme algo por iniciativa propia; pero mi marido y yo sí tenemos la costumbre de hacernos algo especial estas fechas (día de la madre y día del padre) y nos hemos dejado clarísimo las cosas que no queremos recibir.

Dicen que al regalar algo, lo que importa es la buena intención al hacerlo, pero creo que se cumple el cometido cuando a la otras persona realmente le gustó lo que le regalamos. Entonces, ¿por qué no pensar en algo que mamá verdaderamente va a disfrutar?

A mí, por ejemplo, me encantará recibir como regalo unas 3 horas sólo para mí (son 3 horas porque estoy amamantando, si no, serían más); quiero que mi marido se lleve a los críos y no me mande mensajes ni me haga llamadas durante ese tiempo. Quiero silencio, nada de quejas, gritos, llantos o juguetes ruidosos tirados en medio de la sala. No quiero un perfume, ni que me lleve a comer si voy a estar preocupada porque los niños no se caigan de los jueguitos del restaurante. Quiero, por un momento, poner la música que a mí me gusta y reproducir mi playlist sin interrupciones y hasta que se acabe. Y volverlo a repetir.

Quiero, también, poder aventarme un capítulo completo de mis series favoritas sin estar pausándolo cada dos minutos; o elegir una película sin importar que dure más de dos horas. Me quiero meter a bañar por 30 minutos (aunque desperdicie mucha agua, perdón), sin que nadie me esté tocando la puerta preguntándome a qué hora termino; poner un incienso y música zen que me relaje. 

Quiero poder leer mi libro (rayado, por cierto), al menos unas 10 páginas continuas, sin perder el hilo de lo que leo porque alguien me interrumpió. Quiero chismear en mis redes sociales a gusto, sin que un pequeño humanito me pida mi cel para ver caricaturas. Quiero acostarme en mi cama a pata suelta, a simplemente ver el techo y descansar mi espalda y mi cadera, que no descansan en las noches por estar amamantando y practicando colecho.

¡Quiero dormir! Dormir como cualquier persona normal, que se me salga la baba y roncar, signos de que entré en un sueño profundo. Dormir sin despertar acelerada y asustada con el primer ruidito que escucho, pensando que algo pasa con alguno de mis hijos. Quiero dormir como lo hace mi marido (¿lo dije o lo pensé?).

Quiero aprovechar el pretexto del 10 de mayo para recibir un momento para mí. Como antes de ser mamá y daba todas estas cosas (que ahora considero un lujo) por hecho. No pido mucho, solo lo necesario para poder seguir funcionando en el día a día sin perder la cordura. 

29 abril 2017

APRENDÍ A DISFRUTAR EL POST PARTO


Hace unos 15 días que di a luz por segunda vez. Y me alegra compartirles que estoy disfrutando mucho esta etapa llamada post parto / cuarentena. Nada que ver con mi primer experiencia.

Mis dos embarazos fueron difíciles física y hormonalmente, juro que jamás quiero volver a estar embarazada; en ese sentido, fueron parecidos, aunque en el primero el drama continuó todavía en el post parto y hasta cumplidos los 8 meses de mi hijo. Renegué muchísimo de “tener” que quedarme recluida en casa dedicada enteramente a cuidar de mi hijo, y ahora me doy cuenta de que debí permitirme disfrutarlo más.

Pero el hubiera no existe, y decidí no clavarme en algo que ya no puedo cambiar, pero sí trabajé mucho mi mente durante estos meses para no volver a repetir el mismo patrón. Desde el inicio, mi marido y yo planeamos y nos pusimos de acuerdo en cómo sería nuestra dinámica una vez que naciera Adriano, nuestro segundo hijo. Decidimos juntos que mi función principal durante este primer año sería la de ama de casa.

Antes de que naciera mi hijo, tenía algo de miedo (y de repente lo sigo teniendo) porque pensaba “¿y qué tal si me vuelvo a desesperar como la primera vez?”, “alomejor no voy a aguantar”. Pero entiendo que es parte del proceso, porque mi decisión fue real y comprometida; prefiero disfrutar plenamente mi maternidad en lugar de pasar cada día quejándome de lo pesada que es y de lo que estoy dejando de hacer durante este tiempo (vida profesional y social, por ejemplo).

No estoy diciendo que sea malo quejarse, yo me la paso haciéndolo todo el tiempo y de hecho mi página de facebook está plagada de quejas disfrazadas de chistes, porque así me gusta ver la vida; pero sí me refiero a que está bien comprender que esta etapa realmente dura muy poco, yo ahora lo veo con mi segundo hijo y pienso: caray, pude disfrutarlo más cuando era bebé. Honestamente, no quiero volver a tener esa sensación con mi segundo hijo.

Por eso decidí darme este tiempo para no hacer otra cosa más que ser mamá, y jamás imaginé decirlo pero les juro que lo estoy disfrutando muchísimo: andar fodonga todo el día casi todos los días, la sensación permanente de cansancio, no dormir bien, amamantar en tandem, pasar alomejor dos días seguidos sin bañarme porque no me dio tiempo, prestar atención a mis dos hijos para que el mayor no se sienta relegado, pasar mucho más tiempo en familia, en casa, disfrutándonos. Estoy apreciando estos momentos como un gran tesoro del que en un futuro sólo me quedarán los recuerdos.

El poder de la mente es maravilloso y me siento muy contenta de haber logrado cambiar el enfoque en esta segunda oportunidad. ¿Qué hice para que esto sucediera? Me entregué a la lectura de “El poder del Ahora” de Eckart Tolle en el que mi principal lección fue: deja el drama de lado (yo soy demasiado dramática y por esto tiendo a victimizarme casi todo el tiempo), además de acudir a terapia semanal o quincenalmente. Ambas herramientas me ayudaron mucho a esclarecer mi mente y aprender a romper patrones. Puede que contigo funcionen mejor otras cosas, pero si crees que las que yo usé te pueden servir, tómalas. El chiste es que sepamos tomar ayuda cuando la necesitamos para vivir nuestra maternidad sin culpas y con la mayor plenitud posible, aunque no todos los días sean color de rosa